Soy un hombre distraído:
no podría manejar una cortadora de carne.
El dedo, en parte, depende del ojo. Y no estamos
hablando de una relación formal, de
unos goznes de oro chirriando para
la mirada hermosa.
Es algo que se puede contar, como si dijeras:
“adentro de la caja cabe un libro más”.
Es algo que le podés contar a tu hijo
y él a su nieto.
“Soy un hombre
distraído: no podría
manejar
una
cortadora
de
carne”.
Emiliano Bustos
No hay comentarios:
Publicar un comentario