lunes, 27 de abril de 2009

Leyenda

Soy un hombre distraído:

no podría manejar una cortadora de carne.

El dedo, en parte, depende del ojo. Y no estamos

hablando de una relación formal, de

unos goznes de oro chirriando para

la mirada hermosa.

Es algo que se puede contar, como si dijeras:

“adentro de la caja cabe un libro más”.

Es algo que le podés contar a tu hijo

y él a su nieto.

“Soy un hombre

distraído: no podría

manejar

una

cortadora

de

carne”.


Emiliano Bustos

No hay comentarios: